domingo, 20 de octubre de 2013

Heridas ajenas

He aprendido a devorar mis propios demonios, alguna que otra vez no los toleré y terminé por vomitarlos...
Y al más terrible de todos, sólo puedo ignorarlo... de vez en cuando se desata una batalla entre nosotros, no hay vencedores, ni vencidos, tal vez sólo sea un rito temporal o perpetuo...
Me he vuelto tan experta en mis propios demonios que he perdido toda capacidad de decifrar demonios ajenos... me cuesta tanto salirme de mi y comprender al resto de los mortales; o peor aún, resuelvo problemas con mucha lógica, donde justamente no funciona la lógica... y me vuelvo incapaz de dar consejos sobre cualquier tema, menos en los cuales no tengo la más pálida idea de qué recomendar y solo atino a sentir el dolor que esas personas transmiten... permanezco en silencio, igual creo que esas personas lo único que buscan es un poco de atención, porque en definitiva van a terminar haciendo lo que su razocinio les mande... o sus impulsos...


No sirvo para remendar heridas ajenas es un hecho.


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