jueves, 26 de septiembre de 2013

Nada sucedió

Y es así, que no sucedió nada, porque nada no había de suceder. Era simplemente el transcurrir de la vida, de esa historia ajena a la que jamás me invitaron, ni siquiera había público, ni siquiera había lectores invitados a ser partícipes, nada, nada de eso... tal vez por todo eso fue, que nada sucedió, ni siquiera se me inmutó el alma... y en una pausa, intentaba meditar y lograr sentir algo, más no sentía nada, ni decepción, ni angustia, ni felicidad, ni tristeza, nada, nada... quizá sea más que difícil conmover la ausencia y el egoísmo, quizá sea que me dejé consumir por la indolencia y la indiferencia, que mi ser se ha vuelto inercia, que me hice una sola cosa amorfa con mi respirar... Quizá ya comprendí que no habrá un propósito certero jamás, que nunca tendré las respuestas de todas las circunstancias vividas, que nada tiene un sentido cierto ni errado, que no hay misterios por develar, que todo se ha tornado mero existir... y que no sucedió nada, porque nada hay que sentir... no hay que esperar a un mañana llegar... 







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