martes, 26 de febrero de 2013

Que comience marzo!


En ese instante en que todo pudo ser perfecto, sentía que el cielo se invertía, pero solo eran mentiras, que se acoplaron a la tempestad de esos días...
Llueve tanto en verano, que el frío de las altas cumbres llega a la ciudad devorando corazones solitarios e invitando a las letras a despertar y darle creencia a la soledad...
Desee por tanto tiempo volver el tiempo atrás, para tenerte a mi lado y saber que dicha hubiera sido caminar de tu mano, que olvide que en este tiempo de tu partida, conocí tantas personitas que iluminaron mis días, que a veces no quise disfrutar a modo de castigo por haberte dejado ir, no quise siquiera soñar con amar porque no serías jamás vos el fin de mi camino, dejé de lado tanto...
Fue la miseria del tiempo en que deje pasar para poder apreciar, que no cambiaría nada, y estaba escrito que no sería nada; debí hace varias tempestades, aprovechar el sol que me convidan radiante los locos seres que me acompañaron en este desvarío de emociones tercas, que continúan a mi lado, con tanto brillo, que debería amarlos más, respetarlos más, porque serán siempre amigos fieles, de hierro... en tanta oscuridad que dejaste.
Pero hasta ahí fue, me permito desde hace un par de amaneceres disfrutar de todo ser bienaventurado que se tope en mi camino, para seguir hacia quién sabe donde, con la única certeza de sonreír ante la confusión...





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