miércoles, 17 de marzo de 2010

.:: Aquiescencia ::.

Evocando una tormenta, te siento ser inmortal, has dejado mil rastro a en mi despertar, has dado otro tanto de tu ser en melodías que se hacen eco en mí, no habría de darte importancia si no te sintiera tan real, es que sintió mi vida por momento algo sublime, será simple aprecio o habrá rozado el amor nuestras espaldas, se habrá entumecido de odio la suerte que ignoramos, no sé...

Desde entonces no tengo paradero, me encuentro en un desierto, esperando una tormenta que me haga revivir, siento que he perdido la noción de mi convicción, sin brújula ni norte voy dejando huellas que luego el viento borrara, voy y dudo que sea mi destino, pero te llamo ser inmortal porque prevaleces latente en mi respirar, se desplomara el mundo y no habrá manera de que te hundas en él...

Eres como el firmamento, algo tan esencial y permanente, que navegaran miles y cientos de hombres el mar, y tú continuaras allí...

Sin embargo es mi aquiescencia lo que te permite ser, es ir más allá del propio raciocinio, el querer hacer trascender tu alma en mi universo, lo que te ha brindado la condición de ser inmortal...

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